Uno de los errores más comunes en el desarrollo de un nuevo negocio, ya sea a través de comercio electrónico o tradicional, es omitir un procedimiento muy básico, un paso que es incluso previo al Business Plan. Si no sabes a qué me estoy refiriendo posiblemente te convenga seguir leyendo.
Estoy hablando sobre la validación de la idea: No debemos realizar el Business Plan sin antes haber comprobado
la viabilidad de nuestra idea de negocio. Es preferible invertir tiempo en análisis previos que en el desarrollo de un negocio/idea dudosamente viable.
Vamos a eliminar entonces este factor-riesgo siguiendo el procedimiento siguiente:
Partimos de unas ideas de negocio que someteremos al plan de viabilidad (detallado más adelante). En el caso de que alguna resulte viable procederemos a la elaboración del Business plan, de lo contrario, volveremos a la abstracción para dar con nuevas ideas. Finalmente y según la conclusión que extraigamos del Business Plan llevaremos a cabo los trámites de creación o volveremos al punto de partida, a la generación de ideas.
Para determinar si la idea es válida, realizaremos el plan de viabilidad que consta de las fases (1) Chequeo y elección, (2) Justificación y desarrollo, (3) Contraste.
El primer paso, chequeo y elección, sirve para descartar las ideas más débiles. Nos serviremos de una serie de preguntas tipo que deberemos contestar en relación con cada idea de negocio:
- ¿Existe algún producto similar?: producto mejor o peor, sustitutivo, etc.
- ¿La gente percibiría su utilidad? ¿Estaría dispuesto a pagar por ello?
- ¿Cuál podría ser el volumen de clientes?
- ¿Cuántos costaría darse a conocer? Estimación de costes a groso modo
- ¿Qué recursos necesitamos? ¿Podemos acceder a ellos?
- ¿Sería el beneficio esperado suficiente para compensar nuestro esfuerzo o inversión? Tener en cuenta que durante los primeros ejercicios lo normal es tener beneficio negativo, se soportan un gran volumen de costes fijos y de estructura que no se compensan con los ingresos dando lugar a flujos de caja negativos.
- Otras preguntas
De las respuestas dependerá la elección de la idea, por lo que deberemos ser objetivos a la hora de contestar. Usar datos no realistas es mentirse a sí mismo y una óptima redacción no puede salvar una mala idea o planteamiento. Evitaremos también el uso de términos imprecisos y carentes de contenido: “mucho”, “poco”, “bastante”, “algo”, etc. Es preferible cuantificar.
Una vez descartadas las ideas más débiles y escogida aquella que llevaremos a cabo, deberemos especificarla y argumentar su elección frente al resto. Si hemos sido realistas y pertinentes en el paso anterior, esto no debe resultarnos complicado.
Ya en la fase de contraste compararemos lo que tenemos sobre el papel con información del mercado y el entorno, para conocer si la idea escogida puede ejecutarse sujeta a las condiciones actuales: legislación, economía, cultura, infraestructura, medioambiente,.. Que la idea no sea viable, hoy, aquí, no significa que no sea buena.
Curiosamente y aunque en consonancia con el error que comentábamos al principio, me sigue llamando la atención el hecho de que la mayoría de los planes de viabilidad que he encontrado por Internet, son en realidad planes de empresa.
Solo he logrado obtener un ejemplo de lo que no hay que hacer: un análisis, desde mi punto de vista, superfluo y centrado únicamente en la idea escogida obviando la parte de chequeo, elección y contraste:
Por último comentaros que la Cámara de Comercio de Zaragoza, pone a disposición de los emprendedores un servicio de análisis de viabilidad de la idea que podéis solicitar
aquí.
También te puede interesar: